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16 de septiembre de 1976: La Noche de Los Lápices

A 43 años de uno de los hechos más violentos del Terrorismo de Estado, el Colegio Profesional de Psicólogos de la provincia de Salta adhiere a la conmemoración del aniversario de “La noche de los lápices”.

Aquella noche del 16 de septiembre de 1976 -21 aniversario del derrocamiento del primer peronismo por la autodenominada Revolución Libertadora- en la que fue secuestrado un grupo de jóvenes militantes secundarios de la ciudad de La Plata y alrededores.

Producido el golpe cívico militar el 24 de marzo de 1976, la estrategia fue suspender en agosto de 1976 la vigencia del boleto estudiantil y esperar la protesta de los estudiantes. Las razzias duraron dos meses y el pico de detenciones se produjo aquella noche de septiembre.
Recuerda Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes de aquel horror que: “Hay un documento de la Jefatura de la Policía de la Provincia de Buenos Aires que se llama específicamente La Noche de los Lápices. Ese documento, firmado por un comisario mayor Fernández, en ese momento asesor del Consejo del general Camps y Etchecolatz, hablaba de que luego de desarticulados política e ideológicamente los sectores “subversivos” como universitarios, barriales, trabajadores, la piedra angular eran los “potenciales subversivos”, que eran los estudiantes secundarios que eran líderes en sus escuelas.

Los jóvenes secuestrados en aquella “Noche de los lápices” fueron arrancados de sus casas en la madrugada y llevados inicialmente a la “División cuatrerismo” de la policía bonaerense, donde funcionaba el centro clandestino de detención conocido como “Arana”. De allí pasaron a la División de Investigaciones de Banfield, tristemente célebre como el “Pozo de Banfield”.

Allí padecieron la tortura, simulacros de fusilamiento y el vano intento de imponerles otra mentalidad. Los genocidas torturaron sus cuerpos pero no su obediencia.

Como dicen las pancartas de los estudiantes de hoy, aquellos lápices siguen escribiendo.

“Y escarbo hasta abrazarte y me sangran las manos, pero qué libres vamos a crecer y rasguña las piedras, y rasguña las piedras, y rasguña las piedras hasta mí …”
(Sui Generis)