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El peligro del abuso infantil siempre se encuentra en casa

Por la Lic. María Beatriz Müller
(Disertante en las Jornadas Regionales sobre Abuso Sexual en la Infancia, organizadas por el Colegio de Psicólogos de Salta, los días viernes 10 y sábado 11 de agosto de 2018)

Es notorio que ha crecido de manera sumamente peligrosa la pornografía infantil por internet y el acceso de los pedófilos a niños y niñas a través de las redes sociales y de las salas de chat. La red ha contribuido a desarrollar y aumentar estos delitos. Hace unos años la pornografía infantil era solo una cuestión comercial, entre un número limitado de personas, mientras que hoy internet permite compartir archivos en forma gratuita y en forma global y lamentablemente no hay controles eficientes.

Lo simple que resulta descargar, los costos pequeños o incluso inexistentes, la calidad visual de los archivos, el acceso anónimo y la conexión con pedófilos de todo el mundo le ha dado a estos delitos una magnitud mundial. Según algunas fuentes se calcula que existen unos cuatro millones de sitios de internet que contienen material pedófilo y que día a día se siguen creando nuevos con este tipo de contenido. Esto es una realidad que no podemos negar, las noticias nos llegan de todas partes y seguramente por novedosa y rara nos conmueve, no hay duda; pero el verdadero lugar peligroso para los niños y niñas sigue siendo la propia casa.

Las estadísticas indican que el porcentaje de abusos sexuales cometidos a través de Internet, representa un porcentaje ínfimo del total de casos, la mayoría de los abusadores, son familiares directos (padres, abuelos, tíos, padrastros, o conocidos de la víctima). No obstante existen algunos estudios en el Reino Unido que vuelcan datos alarmantes: “El 17% de los niños británicos que usan redes sociales no protegen su privacidad”. En un informe que se hizo público, el organismo regulador de las comunicaciones en Reino Unido advirtió de ciertos datos a tener presentes:

  • Uno de cada cuatro menores de entre 8 y 12 años tiene perfiles en las redes sociales Facebook o MySpace, aunque la edad mínima para inscribirse en dichos webs es de 13 años.
  • El 17% de estos menores tenía configurada la privacidad de tal manera que otros usuarios podían ver sus detalles personales. Sólo el 4% tenía perfiles completamente privados.
  • El 17% de sus padres no tenían conocimiento de estos perfiles.
  • De los que sí lo sabían, el 10% no controlaba qué hacían sus hijos en dichas redes.
  • El 37% de los menores internautas de entre 5 y 7 años habían visitado Facebook.
  • El 70% de los usuarios más jóvenes creían todo o casi todo lo que leían en webs como la Wikipedia o los blogs.

Por otro lado aunque parezca que estos son nuevos métodos para abusar de niños y niñas, frente a los viejos métodos del abuso intrafamiliar, esto no es así. No existen tales “viejos métodos”, el abusador que capta sus víctimas por Internet, lo hace de la misma manera que quien está en contacto directo con la víctima. Apela al engaño, la seducción, las promesas, la soledad del niño/a. Suelen mentir respecto de la edad, el sexo y otros detalles. Recordemos que el abusador de niños/as no es una persona brutal o agresiva, sino más bien una persona cordial, de “buenos modales”. Además debemos pensar que los niños y niñas librados al uso y abuso de la web nos están hablando de cierto “descuido” de las figuras de cuidado y control.

La prevención en materia de abuso sexual infantil, es un tema delicado, ya que muchas veces se hace hincapié en que sean los niños y niñas quienes digan que no, esto resulta tramposo, ya que justamente la víctima es captada mediante engaños, y en forma progresiva. La víctima no siempre puede darse cuenta de la telaraña en que está envuelto, además, una vez que el contacto sexual comenzó, suelen aparecer las amenazas referidas a las consecuencias si él o ella habla con alguien respecto de lo que están haciendo, lo que hace más difícil aun la posibilidad del develamiento. La prevención no puede apuntar entonces a que el niño diga “NO” pues de no poder hacerlo (lo que es una consecuencia de la trama de engaños en la que está atrapado), se sentirá responsable por no haber podido detenerlo, cargándose de culpas por esta situación.

Son los padres los principales responsables de cuidar a los niños y niñas. Para ejercer esa responsabilidad deben conocer quiénes son los contactos de los hijos a través de las redes sociales, y no dejar que estos las utilicen sin ningún tipo de control parental. Sabemos que es imposible que no las utilicen, pero se pueden extremar los cuidados.
La mejor herramienta que los padres o cuidadores pueden tener para prevenir situaciones abusivas con los niños y niñas es el diálogo sincero con ellos/as. Algunos ejemplos son:

  • Hay que enseñarle a los niños que el respeto a los mayores no quiere decir que tengan que obedecer ciegamente a los adultos y a las figuras de autoridad. Por ejemplo, no decirle: siempre tenes que hacer todo lo que la maestra o el que te cuida te mande a hacer.
  • Hablar claro con el niño o niña sin tabúes ni prejuicios sobre los temas de la sexualidad.
  • Educar a su hijo/a sobre la sexualidad desde la edad preescolar, en la educación formal y no formal.
  • Explicarle la diferencia entre una expresión de cariño y una caricia sexual.
  • Decirle al chico que no se deje tocar el cuerpo por ninguna persona. Escuche sus dudas y responda a sus preguntas con sencillez y serenidad.
  • Demostrarle confianza para que exista una mejor y mayor comunicación.
  • Si sospecha que algo pudo ocurrirle debe creerle siempre a su hijo. Es importante mantenerse calmo y brindarle seguridad y contención. Y tener presente que los niños y niñas no inventan situaciones de abuso sexual.

Hay que estar atentos a los cambios de conducta que se puedan observar en los niños/as:

  • Interés excesivo en temas sexuales (exhibicionismo, masturbación compulsiva, erotización de los vínculos, conocimientos inadecuados para la edad.)
  • Pesadillas o problemas para conciliar el sueño
  • Agresividad o extrema pasividad
  • Alteraciones en el comportamiento (cambios bruscos en la conducta, enuresis (hacerse pis), encopresis (hacerse caca), conductas regresivas a estadios anteriores del desarrollo evolutivo)
  • Depresión o aislamiento
  • Las consecuencias físicas del abuso son también un camino para descubrirlo. Por ejemplo:
  • Embarazo
  • Enfermedades de transmisión sexual
  • Irritaciones o malestar en los genitales o en el ano.
  • Aseo constante de los genitales o se niega a hacerlo
  • Dolor al orinar. Infecciones genitales frecuentes
  • Otros indicadores psíquicos o anímicos que podemos observar:
  • Miedo a quedarse solo o con alguien en especial
  • Pérdida de apetito o aumento de la ingesta
  • Disminución del rendimiento escolar
  • Rabia u hostilidad
  • Huida de la casa
  • Robos
  • Mentiras
  • Fobias

En adolescentes, algunas de las conductas son:

  • Miedo a estar solo
  • Agresividad y violencia o extrema pasividad.
  • Problemas de memoria
  • Cambios frecuentes y drásticos de humor
  • Promiscuidad sexual
  • Prostitución
  • Gestos e intentos de suicidio
  • Automutilación
  • Desconfianza
  • Abuso de alcohol o drogas

Es importante no olvidarse que el abuso sexual es un delito y se debe denunciar, pero el diagnóstico de abuso sexual debe ser realizado por un profesional especializado en la temática. Estos indicadores deben ser para las familias, un llamado de atención, pero para el profesional, son signos y síntomas que, acompañados de otros elementos (entrevista, juegos, técnicas proyectivas, etc.), le permitirán arribar al diagnóstico.