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ADICCIONES: UN FENÓMENO DE LA ÉPOCA
ENTREVISTA ALICIA DONGHI
Pregunta: ¿Qué debemos entender cuando hablamos de adicción, alcoholismo, Anorexia y Bulimia, qué las diferencia?

Alicia Donghi: Yo hablaría primero de lo que las junta más que de las diferencias, lo que tienen como factor común, hablaría de aquello que más se destaca en las adicciones que es la compulsión, la impulsividad, esta dimensión ligada al pasaje al acto donde el sujeto se ve arrasado por la pulsión. Esto mismo también se puede encontrar en otras presentaciones clínicas, como por ejemplo algo que se está viendo en este momento y que a veces se combina con las adiciones, que es la impulsión de cortarse, donde aparece la misma dimensión compulsiva, es cortarse sin saber porqué, el sujeto se ve arrastrado a producir el corte. Tiene que ver con la pulsión de muerte, con el hacerse daño, se pierde la subjetividad, se produce un eclipsamiento de la subjetividad.

Nosotros notamos en el Centro que mayoritariamente la población se divide entre los hombres toxicómanos y las mujeres que padecen más trastornos como la anorexia y la bulimia. Como que podríamos decir que en la mujer a la dimensión de la impulsión, propia de las adicciones, se agrega un trastorno con la imagen, pero uno las escucha y el discurso es muy similar al de un adicto, incluso en el tema del riesgo, que es mayor en la Anorexia y la Bulimia que en las adicciones, porque es un riesgo mas desconocido ya que, como se pudo ver con el caso de la modelo uruguaya que murió en la pasarela, no es necesario estar cadavérico para tener riesgo de un paro cardíaco, el riesgo es mas mudo que en las adicciones con el peligro de la sobredosis.

En los trastornos de la alimentación no aparecen conductas psicopáticas como si tienen los pacientes toxicómanos. Suelen ser chicas calladitas, que les va bien en el colegio, no son contestatarias. Toda su rebeldía se concentra en el síntoma, ahí es donde está el riesgo, por que en general no son chicas que traigan demasiados problemas a los padres, a diferencia de un adicto que revoluciona a toda la familia, que está muy relacionado con el tema de la ley. En el caso de la anorexia se transgrede el límite de la autoconservación, no es lo mismo que transgredir legalidades sociales, eso le da un agiornamiento a la adicción ligado más a la dimensión de la trasgresión a la ley con un carácter más psicopático, pero estructuralmente tienen muchas cosas en común.

P: Hay autores como Fernando Gueverovich que plantea la toxicomanía como una estructura diferente y habla de la “anestesia autolítica” como un mecanismo de defensa propio de esta patología; por otro lado otros autores plantean que la adicción se monta como un fenómeno sobre una estructura neurótica, perversa o psicótica de base, quería saber su opinión al respecto


A.D.: En primer lugar hay que decir que la tesis doctoral de Fernando Gueverovich, fue escrita en el año 1978, digo esto porque una cosa eran las adicciones en ese momento y otra cosa son ahora, en 1978 era algo no tan típico, que ameritaba encontrar un mecanismo que lo englobara, pero yo creo que ni siquiera en esa época las ubicaría como una otra estructura. Fernando estuvo en 1998 dando dos clases en el postgrado que yo dirijo en la facultad, cuando vino a presentar su libro y tuvimos ese debate. En realidad hoy por hoy estamos en una época de empuje al consumo generalizado, con lo cual ahora se actualiza mas aún el no poder recortarla como una estructura sino mas bien ubicarla como un fenómeno de la época, dentro de cómo cada cual tramita en su fantasma su pulsión. Donde me parece mas relevante tener esta posición con respecto a la estructura es en el diagnostico diferencial entre neurosis y psicosis, porque en algunos casos la droga puede llegar a ocupar el lugar de la suplencia o la compensación estabilizadora, de hecho desde siempre las sustancias, los medicamentos, son recursos estabilizadores en la psicosis. En el caso que el drogarse esté como suplencia, sea por el lado del ser, del “soy drogadicto”, o por el lado de que esa sustancia suaviza cierto encuentro con el horror, decididamente en esos cuadros de psicosis hay que tener mucho cuidado de tocar el tema del consumo. Tenemos un caso de un paciente que hizo su primer brote al ser internado en una comunidad terapéutica cuando le sacaron la sustancia. No pudo seguir en la comunidad y hace un año que está en tratamiento acá y cuando volvió a consumir mejoró muchísimo, por supuesto que no es lo mismo consumir estando en un tratamiento que no estando en él. Yo a eso le doy mucha relevancia, por ejemplo hace poco en una entrevista de pareja, por esta cosa de estigmatizar al adicto dentro de la familia, se decía bueno pero él consume y el tratamiento no sirve porque él consume, y pasa a ser ese el caballito de batalla. Yo diría que hay que diferenciar el consumo cuando no se está en un tratamiento que estando en él, porque se puede hacer un tratamiento del consumo. Hoy por hoy la aspiración del tratamiento puede ser acceder a un consumo responsable, si es que no media un desplazamiento a otro síntoma. En mi último libro hay un caso en el que un paciente pasó de cocinar la cocaína a estudiar para Chef, hubo ahí un desplazamiento de ese significante que tenía que ver con su abuela muerta y que de alguna manera encontrando esa significación en otro espacio la droga cayó naturalmente, ese sería como lo ideal, que algo de la pulsión se anude a otro circuito, pero de no ser así podemos ver pacientes que mantienen su tratamiento individual, que ya no están en un marco de contención institucional y consumen de una manera responsable que no atenta ni contra su trabajo, ni contra su familia, etc. Consumo responsable en tanto se haga responsable de su Goce.


P:¿Por lo tanto la abstinencia no sería el objetivo a buscar en un tratamiento de las adicciones?

A.D.:No es el objetivo adonde apuntamos, pero paradojalmente el tener esa postura produce cierto desconcierto en la familia pero alivia mucho la tensión en relación al objeto droga y no en relación al sujeto. Además a veces se encuentra que la persona menos enferma de la familia era el que consumía, los demás tenían patologías mas graves pero no se drogaban, ahí aparece toda la cuestión del estigma social. Igual te digo que en los últimos dos o tres años el consumo de droga se ha generalizado vertiginosamente, también los casos de ludopatías, principalmente jugadoras, ahí hay otra patología que se está recortando como femenina, la típica jugadora que va a bingo y se gasta la plata de las compras, se está viendo bastante.

P: ¿Cómo podríamos pensar un dispositivo de tratamiento de las adicciones?

A.D.: El dispositivo de tratamiento que nosotros tenemos parte de algo muy importante que es el diagnostico situacional que consta de cuatro o cinco entrevistas con el paciente y con la familia, a veces con algún amigo; también entrevistas con el psiquiatra y en el caso de las anorexias y las bulimias con la nutricionista. Luego con ese panorama ubicamos que función puede estar cumpliendo en ese sujeto y en esa familia ese consumo, para decidir ha que darle más importancia, por ejemplo hay pacientes a los que tenemos solo en grupos porque sería perder el tiempo ponerlos en un espacio individual. Es necesario hacer primero todo un trabajo con la familia, por ejemplo en este caso que te comentaba que está en el libro, fue un año de tratamiento familiar para luego comenzar con un tratamiento individual, después de que algo se conmovió en él que ameritaba tener un espacio individual para la palabra, era un paciente muy traído, que sostenía en su discurso que tomaba porque le gustaba, entonces nos pareció mejor hacer mas entrevistas familiares para descomprimir la tensión con el objeto droga y generar un síntoma de su consumo. En otros casos comenzamos con el espacio individual y de vez en cuando tenemos una entrevista familiar. Lo mas importante para nosotros es el diagnostico personalizado, no sirve, ni para este ni para cualquier otro síntoma, la estandarización, por eso algunas comunidades terapéuticas funcionan con algunos pacientes y con otros no. Es el caso por caso, tanto en los pacientes como en las familias.


(Fuente: Csontexto Psi / Por Javier Manavella)

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