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Una reflexión en el Día de la Mujer: Situación de la mujer en Salta y en el Noroeste argentino

El Colegio de Psicólogos de Salta adhiere a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, día que recuerda la lucha valiente por la igualdad de derechos y participación, de la importancia de la actuación de las mujeres en los procesos actuales de transformación cultural y social. También llama a la reflexión acerca de la violencia de género y las desigualdades que aún hoy existen dentro de la estructura social y cultural de las sociedades, condicionando la posición e inserción femenina en realidades históricas concretas.
En la investigación “Análisis de la mortalidad por causas externas y su relación con la violencia contra las mujeres” –efectuada por el Ministerio de Salud de la Nación en 2015– hay una tensión entre suicidios y homicidios. De ese estudio se deduce que muchas muertes de mujeres registradas como “suicidio” podrían ser femicidios encubiertos, en el marco de una forma de terror que funciona para mantener el poder del orden patriarcal.

Llama la atención que en 2017-2018 en Salta y Jujuy se presentaron casi cuatro veces más suicidios que homicidios; en Catamarca y La Pampa se registraron seis veces más suicidios que homicidios. Esto, sumado a los métodos utilizados en esos supuestos suicidios, genera una fuerte sospecha. Para que semejante encubrimiento sea posible, han sido menester complicidades explícitas o implícitas, deliberadas o naturalizadas, extremas negligencias burocráticas o llanos delitos.

En otro informe, la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema presentó el Registro de Femicidios de la Justicia Argentina. El relevamiento realizado a nivel nacional revela que el norte argentino es la región con más casos de violencia contra la mujer.
Jujuy, Salta y Santiago del Estero son las provincias argentinas con las cifras más altas de una de las formas más extremas de violencia hacia las mujeres: el asesinato cometido por un hombre hacia una mujer a quien considera de su propiedad. El término «femicidio» implica la denuncia de la naturalización de la violencia sexista en nuestra sociedad.
Según un informe realizado por La Casa del Encuentro, a partir de casi una década de femicidios registrados en el país, desde el año 2007 hasta el 2018 hubo 2.679 femicidios y femicidios vinculados en el país de mujeres y niñas, y 268 vinculados de niños y hombres.
La situación más terrible ocurre en Salta, con 2,74 femicidios cada 100 mil mujeres.
El Colegio de Psicólogos de Salta ha adherido al proyecto de creación de la “Oficina de Asesoramiento para Mujeres que padecen Violencia de Género” en la ciudad de Salta considerando auspicioso que haya un nuevo espacio de consulta, asesoramiento y atención para las mujeres.

También, esta institución ha firmado un convenio con el Observatorio de Violencia contra la Mujer Rosana Alderete (OVcM) para promover la aplicación del artículo 6° de la ley provincial 7888, de protección contra la violencia de género, para lograr un trabajo conjunto entre las instituciones.

La visión tradicional de este tipo de violencia ha oscilado y oscila entre su consideración como algo normal y necesario en el sentido de natural, anclado en la naturaleza diferente de los sexos y en sus relaciones personales. Durante siglos nuestra cultura ha legitimado esta violencia.

Nuestra tarea decisiva consiste en desarticular las múltiples y a veces contrapuestas formas de legitimación ancladas en nuestra sociedad. La ideología patriarcal está tan firmemente interiorizada, sus modos de socialización son tan perfectos que la fuerte coacción estructural en que se desarrolla la vida de las mujeres, violencia incluida, presenta para buena parte de ellas la imagen misma del comportamiento libremente deseado y elegido.

Esta reflexión quiere ahondar en la compleja lucha por captar adecuadamente las muy diversas formas de legitimación de la desigualdad sexual y contrarrestarlas desde la creación de nuevos discursos de legitimación social, como en el caso de la violencia contra las mujeres.

Para que los femicidios ocurran, es necesario que una sociedad haya inferiorizado y desigualado al conjunto de mujeres. La violencia contra las mujeres se despliega a lo largo de violentamientos crecientes. Puede manifestarse de diferentes formas como el insulto, la subestimación, el golpe, la violación, y el femicidio como desenlace. Esta orientación produce y reproduce un sistema de actitudes, ideas, valores, prácticas, roles y posicionamientos construidos socialmente, diferenciados según el género, que derivan en la dominación, sumisión y desigualdad entre mujeres y varones.

Estos imaginarios sociales actúan en los varones y las mujeres involucrados, pero también en las instituciones actuantes frente a los delitos, y en el sentido común de los agentes de seguridad y Justicia y de los comunicadores sociales. Operan de tal modo que hacen factibles, no sólo los delitos de violencia de género, sino también su impunidad y, en consecuencia, su reproducción e incremento.

El femicidio no es ningún fenómeno inexplicable. Es una expresión extrema de la fuerza, una manifestación social conservadora de la política sexual, una institucionalización y una promulgación ritual de la dominación y una forma de terror que funciona para mantener el poder del orden patriarcal.

COMISIÓN DIRECTIVA
Lic. Irma Silva
Presidente
Colegio de Psicólogos de Salta
Salta, 8 de Marzo de 2019