Resolución No. 443 – D/18. Incrementos generales en los aranceles de las prestaciones de la Obra Social IPSS

La vergüenza, un afecto crucial en la práctica analítica
El goce del vergonzoso
El autor analiza las coordenadas estructurales de la vergüenza, la timidez y el pudor. La vergüenza como modo de respuesta ante la mirada del Otro.
Por Luciano Lutereau * *
La vergüenza es un afecto crucial en la práctica analítica. En principio, porque es un indicador prístino de la división subjetiva, al punto de que el sujeto avergonzado vacila en la situación de sentirse descubierto y, eventualmente, se detiene en su decir y calla. Por lo tanto, a primera vista, la vergüenza pareciera una especie de obstáculo concreto para el cumplimiento de la regla fundamental del psicoanálisis, la asociación libre, ya que facilitaría cierto “disimulo” por parte del analizante. En estos términos lo entendía Freud cuando se refería a la “insinceridad consciente” que puede estar a la base del carácter fragmentario y reticente del discurso del neurótico.
Vergüenza, timidez y pudor
No obstante, cabría preguntarse si acaso la timidez y la vergüenza realizan la misma contribución, cuando podría pensarse que no son idénticas entre sí. Asimismo, podría añadirse un tercer elemento en la consideración y pensar, por ejemplo, en el pudor. ¿Cuáles son las coordenadas estructurales de la vergüenza, la timidez y el pudor?
En sus Tres ensayos de teoría sexual, Freud se refiere en diversas ocasiones a la vergüenza, como una de las resistencias ante la pulsión, esto es, como uno de los diques psíquicos que se constituyen en el período de latencia y que inhiben la sexualidad, al punto de calificar a la vergüenza como una formación reactiva. Vergüenza, asco y escrúpulos morales son el saldo de este modo de sublimación; y, entonces, cabe preguntarse si acaso el asco no indica una referencia indirecta al pudor, es decir, la violencia ejercida contra el pudor suele producir ese efecto: con estas coordenadas podría considerarse el síntoma del asco en el caso Dora, cuando el Sr. K. le solicita que lo espere junto a la puerta que daba a la escalera y, a al pasar, junta su cuerpo contra el de ella y le estampa un beso que produce, en la joven muchacha, un “violento asco” (Freud, 1905, 26). Podría pensarse que esta escena demuestra que el pudor (al igual que la vergüenza) también requiere de la participación del otro, pero sus coordenadas serían distintas.
Si en la vergüenza la barra recae sobre el avergonzado de modo directo, frente al sentimiento de sentirse mirado, en el pudor es precisa una condición suplementaria: que el otro actúe una forma de transgresión (incluso cuando dicho acto no sea más que la realización de un deseo). En estos términos puede entenderse una referencia de Lacan en “Kant con Sade” (1962), cuando sostiene el carácter amboceptivo del pudor, que para ser violentado en uno no necesita más que un acto en el otro.
De este modo, el asco (el ataque al pudor) es un efecto de la presencia ante un modo de satisfacción en el otro, un supuesto goce en el Otro, que no puede reconocerse como propio. En la vergüenza, en cambio, la división del sujeto tiene la dimensión de lo in fraganti, de una revelación súbita de la intimidad, en la que es sorprendido un goce escondido o un deseo inesperado.
Por último, respecto de la timidez, cabría añadir que se trata de una posición subjetiva que prácticamente no ha sido estudiada en psicoanálisis, con la excepción de unos pocos artículos, entre ellos, uno de Winnicott (1938), quien distingue una timidez normal (ligada, eventualmente, a la retracción de un duelo) y una patológica, o sintomática, vinculada a cuestiones persecutorias. En este último caso, la timidez responde a temores de ser perseguido –nuevamente, es la dimensión omnipresente de la mirada la que se pone en juego.
La mirada de la vergüenza
En la clase del 17 de junio de 1970, en el seminario 17, Lacan presenta la idea de una “vergonzontología”, neologismo que juega en francés con los términos “vergüenza” (honte) y “ontología” (ontologie). Para el psicoanálisis, la ontología se defrauda en la vergüenza, en la medida en que el estudio del ser del sujeto siempre queda confrontado con la falta, dado que el significante no puede decir su ser íntimo, aquella satisfacción a la que está fijado y, ocasionalmente, desconoce.
En este seminario, Lacan articula la vergüenza con el discurso universitario. En términos generales, el discurso universitario puede ser definido a partir de la imposición del trabajo de tener que develar las coordenadas que un saber encubre. No obstante, y esto es lo que diferencia esta estructura del discurso del Amo (en el que el saber se encuentra expuesto), lo que se produce en el discurso universitario es la división subjetiva de aquel que, en posición de objeto, no hace más que verificar su falta respecto de este saber. El que quiere saber (o, mejor dicho, quien debe saber), todo el tiempo descubre, como su verdad, que no sabe (tanto como lo esperado). Y esto también obedece a motivos estructurales, ya que el discurso universitario tiene como agente la represión de las coordenadas del saber en cuestión.
No obstante, esta perspectiva no permite avanzar respecto de la articulación entre mirada y vergüenza, a pesar de que la relación entre vergüenza y mirada es presentada por Lacan desde el comienzo de su enseñanza. Así, por ejemplo, en el Seminario 1 se afirma la idea de una “fenomenología de la vergüenza, del pudor, del prestigio, del temor particular engendrado por la mirada” (Lacan, 1953-54, 314). En este contexto, el referente específico para dar cuenta de la cuestión es J.-P. Sartre y el apartado “La mirada” de El ser y la nada (1943).
El “ser descubierto” de la mirada es sólo un modo de respuesta ante la mirada del otro; también podría haberse pensado en el orgullo (y así lo propone Sartre, junto con la posibilidad del miedo), como una forma de responder a la división subjetiva de la mirada.
La vergüenza es un modo de respuesta ante la mirada del Otro. No obstante, la mirada no es la visión de un semejante concreto, sino que plantea una trascendencia respecto del partenaire especular y supone una nueva dimensión: el otro como objeto de semejanza, o de eventual agresividad, queda suspendido, entre paréntesis, y el sujeto queda reducido a un objeto para alguien que no es o, mejor dicho, para Otro que es “pura libertad”, como la que tiene la mantis religiosa en el ejemplo propuesto por Lacan en el seminario 10 para hablar de la angustia.
En este punto, podría decirse que la vergüenza supone un pasaje por la angustia, propio de la división subjetiva, pero también es una respuesta a esta última, en la medida en que hace consistir un modo de satisfacción en que el sujeto se reconoce como descubierto. En última instancia, lo que cabría añadir es que dicho “dar a ver” se realiza ante una forma indeterminada del Otro. “¿Qué va a pensar de mí?”, suele preguntarse el avergonzado.
En un artículo como “El creador literario y el fantaseo” (1908) Freud ya se había referido al paseante que camina por la calle envuelto en sus ensoñaciones, con una sonrisa dibujada en el rostro. Se trata de una situación harto conocida, a la que cabría añadir el detalle de que estos fantaseadores suelen esconder sus gestos al caminar (miran para abajo, desvían la mirada, etc.). Ahora imaginemos la posibilidad de que uno de ellos sea sorprendido e interrogado por alguien que le dijera: “¡Qué bonito reírse de esas cosas!”. El efecto no se dejaría esperar: la más inclemente vergüenza inundaría el rostro del sujeto. Esta intervención, que se yergue como una referencia a un saber supuesto en el Otro, restituye el goce de la mirada. En todo caso, podría decirse que si el goce de la visión consiste en la metonimia de apuntar a lo que no se ve (a través de un develamiento continuo), la mirada (en este caso, a través de la vergüenza) es una forma de restitución del objeto perdido. He aquí el goce del vergonzoso.
* Psicoanalista, doctor en Psicología y Filosofía por la UBA. Coordinador de la Licenciatura en Filosofía de UCES. Este texto es un anticipo exclusivo del libro El goce de la mirada. Acting out, sueño y recuerdo encubridor editado por Nube Negra.
Fuente. https://www.pagina12.com.ar/88330-el-goce-del-vergonzoso
Learn MoreDel Conflicto y la Ternura
Este trabajo surge como parte del proceso de lectura de la realidad comunitaria con foco en lo institucional correspondiente al primer semestre del primer año de la Residencia de Psicología Comunitaria. La misma fue co-construida con compañerxs de la institución y en espacios de formación y covisión de la Residencia. Entiendo a esta lectura como una construcción social, que se constituye como proceso, de carácter contradictorio, dinámico y complejo. De esta manera, este trabajo en sí mismo se constituye como una línea de sentido que, a partir de su desarrollo, busca constituirse en herramienta para que esta lectura de la realidad habilite la apertura a otras nuevas y a las posibles significaciones y prácticas que puedan generar.
De acuerdo a Cornelius Castoriadis (1986) la dimensión imaginaria de la sociedad se constituye como un magma de significaciones en continuo movimiento, el imaginario social, donde se encuentran en permanente conflicto diferentes sentidos. Así, lo que mantendría unida a una sociedad es ese magma, a partir del cual se generan determinadas prácticas y se construyen individuos sociales. Estos últimos reproducen las significaciones y las prácticas que sostienen y dan identidad a esa sociedad. Es como generador de prácticas y de subjetividades que me interesa pensar sobre los imaginarios y líneas de sentido que circulan en el Centro de Salud.
A partir de mis primeros acercamientos a la institución, empecé a pensar en el funcionamiento del equipo y a generar preguntas. Esto me produjo cierta inquietud por ser mi inserción incipiente. Uno de los emergentes con que me encontré en esta primera etapa del proceso investigativo se refiere a una manera de transitar los conflictos que atraviesa la institución, encontrando momentos en que los mismos tienden a negarse, ocultarse o tratarse de una manera indirecta, así como otros en que aquellos pueden hablarse.
Los imaginarios y prácticas respecto de aspectos como la autoridad, los roles, la circulación del poder y la toma de decisiones son centrales en el funcionamiento del Centro de Salud por cuanto determinan prácticas y modos de abordar las situaciones que se dan en el mismo, así como su forma de inserción en la comunidad. Por este motivo, me parece interesante tener en cuenta el conflicto en torno a estos puntos para pensar(nos) y considero relevante el hecho de que se puedan poner en palabras en un espacio común a todxs lxs integrantes del Centro de Salud. El mismo, si bien tiene algo de incomodidad, de malestar, constituye al mismo tiempo una potencialidad en el sentido de que implica el reconocimiento de unx otrx como diferente, al tiempo que enfrentar eso diferente nos permite profundizar el vínculo con otrxs. El conflicto, y la contradicción que implica, constituye de esta forma un motor. Las resistencias que operan de esta manera, como poder y contrapoderes que se oponen, abren diversas líneas de sentido en juego en cada una de las posturas, con sus efectos potenciadores en el deseo, el saber y las prácticas que se desarrollen a partir de ellas (Ferullo de Parajon; 2006).
Al mismo tiempo, el equipo de este Centro de Salud me traslada a diferentes momentos y espacios en los que se comparten diversos aspectos de la vida cotidiana. En los mismos, se da una escucha y un acompañamiento entre unxs y otrxs que me llevó a pensar en algo de la institución de la ternura circulando en la institución. Este término es conceptualizado por Fernando Ulloa (1995) en contexto de tortura, represión y marginalización en su trabajo ligado a los Derechos Humanos realizado durante la última dictadura cívico-militar. El mismo refiere, respecto del desarrollo infantil, a la ternura parental que viene a humanizar al sujeto que se encuentra en un tiempo de invalidez infantil.
La ternura, siendo de hecho una instancia ética, es inicial renuncia al apoderamiento del infantil sujeto. (…) Es la coartación –el freno- del fin último, fin de descarga, de la pulsión (…) Este límite a la descarga (…) genera dos condiciones (…) propias de la ternura: la empatía, que garantizará el suministro adecuado (calor, alimento, arrullo-palabras) y como segundo y fundamental componente el miramiento, mirar con amoroso interés a quien se reconoce como sujeto ajeno y distinto de uno mismo. (Ulloa; 1988; p.3).
Así, la ternura funciona como “motor primerísimo de la cultura”(p.24), que a partir de sus gestos y de ese sostén se forjará el sujeto ético; “es un gesto transmisor de toda la cultura histórica que (…) habrá de producir memoria que no hace recuerdos pero sí el alma”(p.241). Esto es lo que permite que el niñx se sienta confiadx de que habrá una respuesta a sus necesidades ajena a él y de que él va a poder demandarla y obtenerla (Ulloa; 1995). Es base y motor de los procesos de subjetivación, prioritarios ante contextos de ruptura del lazo social por retroceso del Estado frente a sus funciones. Al extrapolarlo a las instituciones se refiere fundamentalmente al “buen trato, como escudo protector ante las violencias inevitables del vivir” que permite hacer frente a los procesos de desubjetivación propios de estos momentos históricos. (Ulloa; 1995; p.241). En este sentido, podríamos pensar que en el Centro de Salud hay cierto acompañamiento en lo que cada unx pueda necesitar de acuerdo al momento que esté transitando, que me refiere a la dimensión de cuidado humanizante que implica la ternura, el buen trato, a estas garantías de que habrá alguien que responda ante una necesidad, la presencia de empatía y miramiento. Esto también podría verse en función de la relación de lxs integrantes del equipo con lxs usuarixs del Centro de Salud, donde más allá de diferentes limitaciones de infraestructura y de recursos, lxs primerxs sostienen prácticas de cuidado, canalizando desde la gestión de recursos y operando mientras tanto como se puede.
Por otra parte, la habilitación del pensamiento que genera la ternura, como cuidado y como marco de garantías de una trama vincular que sostiene, crea las condiciones de posibilidad para generar espacios de encuentro al decir de Barrault (2007). Los mismos refieren a la construcción de espacios de posibilidad del establecimiento de múltiples vínculos. Espacios de existencia, de posibilidad de encuentro, de modos de mutualidad, tramitación de conflictos, aprendizaje, complejización e historización de la relación, de transformación y sostenimiento múltiple de la subjetividad. (p.1)
Estos espacios se caracterizan por la “potencia de suspender”, que implica la posibilidad de creación, permitiéndonos responder desde lugares diversos a las lógicas hegemónicas, pudiendo detenernos a compartir un momento más allá de la lógica de “el tiempo es oro” del capitalismo. Implica la facilitación de un “movimiento histórico, de memoria, de resignificación y construcción permanente sobre las situaciones” (p.2). Todos estos movimientos en la institución podrían habilitar la irrupción de nuevos organizadores de sentido que posibiliten la transformación, agenciando lógicas instituyentes en el Centro de Salud. (Castoriadis; 1986)
Por otra parte, podemos pensar el Centro de Salud atravesado por imaginarios sociales, entendidos estos como magma a partir del cual se generan determinadas prácticas y se construyen individuos sociales, que a su vez reproducen las significaciones y las prácticas que sostienen y dan identidad a la sociedad. Así, por un lado, puede reconocerse un imaginario social efectivo o instituido, que se caracteriza por ser ordenador de sentido, otorgando y reproduciendo las significaciones que sustentan las acciones y la subjetividad de una determinada sociedad. Por otro lado, puede encontrarse un imaginario social radical o instituyente, que se caracteriza por la génesis de sentido, por producir, inventar, nuevas significaciones que transforman lo socialmente instituido, generando acciones totalmente nuevas para esa sociedad. Ambos imaginarios se encuentran en continuo movimiento, en estado de autoalteración permanente, generando nuevas significaciones dentro de su propio universo de sentido, ya sea este instituido o instituyente (Castoriadis, C.; 1986) (Fernandez, A. M.; 2007).
Ante las lógicas verticalistas de (no) circulación del poder, los mandatos de lo instituido del sistema de salud, los atravesamientos que traemos cada unx de lxs integrantes del equipo, los aspectos que impiden el diálogo en los diferentes espacios, ¿de qué manera podríamos habilitar lógicas instituyentes ante la fuerza de este instituido? ¿Qué condiciones necesitaríamos para las mismas?
Podríamos pensar, como una de tantas posibles respuestas a estas preguntas, en los espacios de encuentro desarrollados por Barrault caracterizados por la “potencia de suspender”. Recordemos que esta habilita la creación, permitiéndonos responder desde lugares diversos a las lógicas hegemónicas, con lo cual es una posible vía para agenciar dinámicas instituyentes.
Considero una potencialidad importante, a sostener y fortalecer, las reuniones de equipo como espacio común donde lxs integrantes del Centro de Salud podríamos definir objetivos, lograr acuerdos y trazar estrategias comunes. Al mismo tiempo, podrían permitirnos agenciar los espacios de encuentro que habiliten lo instituyente. En este sentido, son privilegiados para dar lugar a la problematización en la transformación de las circunstancias naturalizadoras y alienadoras. Es por esto que me pregunto, ¿qué elementos operan en la prioridad dada a otras actividades y/o espacios de trabajo frente a las reuniones de equipo? ¿a qué lógicas estamos respondiendo? ¿cómo podríamos dar lugar a una mayor periodicidad de las reuniones sostenida en el tiempo? ¿qué lógicas nuevas podríamos habilitar en las mismas? ¿qué lugar podemos darle al diálogo? ¿qué líneas de sentido podríamos poner en juego en este proceso? ¿cómo influiría esto en el nosotrxs como equipo y en las prácticas que sostenemos como tal? ¿cómo podríamos canalizar los conflictos, de manera que se constituyan en motor habilitante de nuevos sentidos y prácticas?
Por último, pienso en la institución de la ternura como una potencialidad esencial, que constituye la base que asegura el marco de garantías de una trama vincular que sostiene, habilitando la “potencia de suspender”. Desde esta podrían posibilitarse “contextos de curiosidad” (Fuks, S., 2007, p.15) que permitirían poner en cuestión las certezas y verdades, pensando otros modos de acercamiento a la realidad y agenciando de esta manera las dinámicas instituyentes. ¿Cómo fortalecer la institución de la ternura, este cuidado humanizante que se da por momentos en el Centro de Salud? ¿Qué espacios de encuentro podríamos crear en función de lo planteado? ¿Qué lugar podríamos darle al diálogo en los mismos? ¿Qué líneas de sentido podríamos abrir en ellos?
Fuente. http://repsicom.wixsite.com/blog-repsicom/single-post/2018/03/19/DEL-CONFLICTO-Y-LA-TERNURA

Reunion Autoridades IOSFA
Como corolario de la carta documento remitida por nuestra entidad el pasado 16/05/2018, la Presidente del Colegio de Psicólogos de Salta (CPPS) recibió en la fecha a las autoridades del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (I.O.S.F.A.), representadas por el Jefe de la Delegación Provincial Coronel Luis María Almeda, quien estuvo acompañado de los representantes de las otras fuerzas que componen el I.O.S.F.A. (D.I.B.A. y D.I.B.P.F.A.).
Se habló de la posibilidad de aunar criterios para poder resolver la situación por la que se hizo el reclamo a través de carta documento. La presidente de la institución se manifestó con toda firmeza en el sentido que primero deben abonar las facturas adeudadas por facturaciones mensuales vencidas y refacturaciones de períodos varios, condición sine que non para seguir con el diálogo.
Pago de Sygma / OSALARA
Informamos que como resultado de las gestiones realizadas, también a través de carta documento remitida a la obra Social Osalara con fecha 18/05/2018 y su representante Sygma S.I.S.A., se ha recibido el pago de cinco (5) facturas adeudadas.
Motivo por el cual a partir de la fecha se levanta la suspensión en la atención de los afiliados de la misma y se reanuda el Convenio.


RESCISIÓN DE CONVENIOS
Se informa a los Sres. Prestadores de las Obras Sociales IOSFA (IOSE y DIBPFA) y OSPF que a partir del 01/01/2018 se rescinde convenio con las mismas, por falta de pago, débitos injustificados, entre otros motivos. Se solicita comunicar esta novedad a los afiliados de las mismas que se encuentran en tratamiento.
Salta, 18 de Mayo de 2018
Comisión Directiva
Lic. Irma Lidia Silva
Presidente Colegio de Psicólogos de Salta

Reclamos realizados IOSFA
Me dirijo a Ud. en mi condición de Presidente de Colegio Profesional de Pscicólogos de Salta, y en relación al Convenio de Prestaciones Psicológicas actualmente vigente con nuestra entidad…


Alta de prestadores 2017 al padron de IPSS
REUNIÓN CON LA DRA. GLADIS SANCHEZ, Coordinadora Prestacional Ejecutiva del IPSS
En la fecha, la Presidente del Colegio Profesional de Psicólogos de Salta (CPPS), Lic. Irma Silva se reunión con la Dra. Gladis Sánchez, encuentro en el cual se abordaron los siguientes puntos:
Alta de prestadores 2017. Ingresos pendientes de nóminas presentadas en Marzo y Setiembre de 2017: la Dra. Sánchez informó que el trámite se encuentra aprobado y firmado por el Presidente de la institución, Dr. Martín Baccaro. En un plazo breve se informará a los Sres. Prestadores la fecha de ingreso en el Padrón informático de la Obra Social provincial.
Alta de prestadores 2018: A partir del presente año calendario se aplicará un Sistema de Cupos, de Altas por Bajas.
La Dra. Sánchez acordó con la Lic. Irma Silva que en todos los casos de ingresos de nuevos prestadores, la Obra Social consultará con el Colegio Profesional acerca de los antecedentes de práctica profesional, capacitación y formación de los profesionales postulantes.
Por último, se ratificó la plena vigencia de la Addenda de fecha 06/05/2013, complementaria del Convenio oportunamente firmado entre ambas instituciones y la necesidad que la misma sea conocida en profundidad tanto por los colegas prestadores de la Obra Social como por los mismos Auditores del I.P.S.S.
Quedó abierta la posibilidad de invitar al Colegio de Psicólogos de Salta para brindar asesoramiento o capacitación dirigida a los afiliados del IPSS en temas específicos de la profesión y que sean de interés sanitario para toda la comunidad.
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